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divendres, 30 d’abril de 2010

¿respeto o corrección política? -- respecte o correcció política?

Estimados lectores:

Mi última reflexión acerca del tema del Hiyab y de otra simbología religiosa en la escuela pública. Ya en mi último escrito afirmé que me parecía sorprendente leer artículos de periodistas o intelectuales de izquierda defender la presencia del Hiyab islámico en la escuela pública cuando esos mismos articulistas o periodistas defienden un laicismo sin matices ante los símbolos religiosos de otros credos, especialmente de los cristianos. También expresé que esa postura me parecía de un doble rasero claro y además desfavorable a cualquier postura laica en nuestros colegios públicos. Sin embargo, creo que es necesario reflexionar acerca del por qué de ese doble rasero. ¿Qué lleva a periodistas e intelectuales progresistas, claros defensores del laicismo, a defender la presencia del hiyab islámico en nuestras escuelas públicas? La justificación es la libertad religiosa del individuo (en este caso de las jóvenes estudiantes musulmanas como por ejemplo Najwa), pero creo que hay algo más. Por una parte, una buena dosis de corrección política para evitar ser tachado de xenófobo o islamófobo. En efecto, como la derecha populista habla de Eurabia, de la islamización de Europa y agita la bandera del "miedo al moro" para conseguir votos, mezclando así churras con merinas, es decir, relacionando la amenaza real del fundamentalismo islámico con la emigración, con la finalidad de presentar a cualquier emigrante musulmán como un posible terrorista en potencia; los intelectuales de izquierda pensarán: si critico el uso del velo o no mantengo una postura buenista y acríticamente defensora de la multiculturalidad pues ya seré catalogado de derechista, de fascista o de islamófobo.

Por otro lado, están los intereses estratégicos y de recursos de la diplomacia europea. En efecto, desde finales de los años 60, siguiendo la directriz marcada por Charles de Gaulle en Francia, la diplomacia de la antigua CEE inició un acercamiento diplomático, económico y estratégico a los países de la Liga árabe. Tras la Guerra de Yom Kippur (Octubre de 1973) y el encarecimiento del crudo, la diplomacia europea apostó decididamente por esa vía que llevaba explorando ya varios años. A partir de los años 1974-1975, ese acercamiento a los países de la Liga Árabe se ha ido materializando en las últimas décadas con las llamadas cumbres del diálogo Euro-Árabe, donde los países miembros de la CEE-UE han intentado centrarlas hacía objetivos económicos, estratégicos y de recursos mientras que los países árabes le han dado un enfoque más político, especialmente para lograr su objetivo de aislar al estado de Israel internacionalmente. De hecho, es a partir de ese momento cuando se inicia la sistemática demonización del estado de Israel, la postura políticamente correcta basada en un acriticismo pro-palestino y la distorsión del conflicto israelo-palestino en los medios de comunicación europeos.

Precisamente, fue en ese contexto de entendimiento entre ambas orillas del mediterráneo cuando en Europa se empiezan a imponer esas ideas buenistas y acríticas de la multiculturalidad sin apenas tener en cuenta de que se trata de un fenómeno muy complejo y no carente de problemáticas de muy diversa índole. Es en ese momento cuando se redescribe y se endulza la historia de la expansión islámica y se da una visión endulzada del sistema de la Dhimnitud (algo que en España se materializó durante la época González y su mitificación de la idealizada convivencia de las tres culturas en nuestro suelo, especialmente en el año 1992, coincidiendo con el quinto centario del descubrimiento de América y de la expulsión de los judíos). Por tanto, llevamos treinta y pico años de corrección política en ese sentido y si alguién se sale del guión - haciendo un análisis objetivo y claro sobre el multiculturalismo y sus problemáticas - (no demonizando como hace la derecha populista y la extrema derecha) pues corre el riesgo de ser tachado de extremista, islamofóbico o xenófobo. Quizás por eso no sea tan raro leer a periodistas progresistas y pro laicismo levantar la bandera favorable a la presencia del Hiyab Islámico en nuestros colegios públicos.

En català: no tinc temps per a traduïr però al texte en castellà podreu llegir les meves darreres reflexions sobre la presència de simbols religiosos a l´escola pública i molt especialment sobre la sorprenent postura - al menys d´entrada - de no pocs intelectuals d´esquerra i defensors del laïcisme que en els darrers dies han estat clamant favorablement i justificant la presència del Hiyab islàmic a les nostres escoles públiques.

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