Mis reflexiones sobre la Hasbarah tras conversar con dos amigos israelíes de izquierda -- Les meves reflexions sobre la Hasbarah després de xerrar amb dos amics meus israelians d`esquerra.
CHARLANDO CON YORAM: ALGUNAS IDEAS SOBRE LA HASBARAH.
Finales de Julio del año pasado, Ramat Aviv. Acabo de salir de clase en la Universidad y me voy corriendo al café "Greg" para tomarme un café y charlar con Yoram, mi primer amigo israelí en Tel Aviv. Yoram estudia historia, español y además trabaja como crítico en la sección literaria del periódico Ha`aretz. Nos conocimos porque él vino a buscarme al Ben Gurión y me acompañó a la residencia de estudiantes del Campus Universitario de Ramat Aviv el día de mi llegada a Israel, pocas horas antes del ayuno del 9 de Av. Durante mis primeros días de estancia en Israel quedamos con bastante frecuencia, me explicó muchas cosas de su país y de la sociedad israelí y gracias a sus sabios consejos aprendí palabras básicas para mi supervivencia en Tel Aviv como por ejemplo pedir un "café hafug katán" (equivalente a un café con leche o a un capuccino), imprescindible para un amante del café como yo.
Ese día de finales de Julio, estuvimos tomando café y charlamos como siempre de muchos temas y entre ellos de política israelí. Yoram es de izquierda, se considera sionista (quiero vivir aquí, me dijo varias veces) pero está más a la izquierda que el partido laborista e incluso el "Meretz". No sé si votará a "Jadash", no quise ser indiscreto... En mitad de la conversación, salió el tema de que el gobierno israelí había ordenado desalojar un poblado de los beduinos en el Neguev porque no tenían los permisos de construcción adecuados y él totalmente indignado me dijo: ves, un claro ejemplo del racismo del gobierno ultraderechista israelí de Lieberman, Netanyahu e Ishai. Seguidamente, se puso solemne y me añadió: yo quiero vivir aquí, no tengo otro país; mi familia vive aquí también, pero quiero un Israel mejor, más democrático y que exista un respeto por las minorías en mi país.
He de reconocerlo, yo estaba un poco emocionado. Admiraba a Uri Avnery, de Gush Shalom y a la gente de "Shalom Ajshav", además de que hacía años de que los leía en Internet, pero era la primera vez que charlaba con alguien de la izquierda israelí en persona. Le dije: mira, Yoram, te entiendo pero pienso que un árbol (Netanyahu) no te deja ver el bosque en toda su inmensidad. Te explico: el desalojo de los beduinos se ha producido porque no tenían los permisos necesarios y empezaron a edificar. Eso habría pasado en España o en cualquier otro sitio independientemente de un gobierno de izquierda o de derecha. Entiendo que no te guste Netanyahu y como ciudadano israelí que eres veo muy lógico que lo critiques como también a Lieberman (tampoco me cae simpático) o a Ishai del Shas. Ahora bien, me dices que el gobierno de Israel es racista y a mi puedes decirmelo porque yo soy un bicho raro dentro de la izquierda española, pero estas palabras tuyas - con buena intención y teniendo un espíritu constructivo- serían dinamita si las escuchase un izquierdista pro palestino típico español porque no las vería como una crítica constructiva en vistas de luchar por un Israel mejor sino como una confirmación de sus prejuicios contra tu país y además salidos de la boquita de un judío israelí. Por lo tanto tus palabras irían a misa y sólo le servirían para reafirmar sus prejuicios contra Israel y verte a ti mismo como a un nazi. Te aconsejo que tengas cuidado en Granada en decir según que cosas sobre Israel sino quieres echar mierda sobre ti mismo. Al responderle eso la cara de Yoram se agrió e hizo una mueca. Pero me siguió diciendo que consideraba al gobierno de Netanyahu cada vez más escorado hacía la extrema derecha. Casi un mes más tarde, a finales de Agosto, cenando una ensalada en una cafetería del centro de Tel Aviv, volvió a salir este tema y le dije exactamente lo mismo. Fue la última vez que nos vimos porque dos días más tarde él viajaba a España para realizar un curso de Español en la Universidad de Granada.
Pasados unos días de mi despedida con Yoram, durante mis últimos días en Tel Aviv, tuve la ocasión de charlar de este y muchos otros temas con otro amigo mío israelí de izquierda, autor de un excelente blog de temática israelí en lengua castellana. Él me decía - y me sigue diciendo vía Facebook- que la Hasbarah clásica en ocasiones podía llegar a ser contraproducente y se mostraba partidario de la Hasbarah crítica. Entiendo su punto de vista perfectamente, él como ciudadano israelí tiene todo el derecho del mundo de criticar a su gobierno cuando le salga en gana porque esas criticas son de política interna, igualito que si yo critico a Zp. Ahora bien, para muchos judíos o no-judíos que se dedican a hacer Hasbarah en la diáspora el tema no es tan sencillo. Me explico: si eres israelí y tus lectores son mayormente israelíes, te puedes hacer hasbarah a ese nivel más critico, pero si no eres israelí y tus lectores o interlocutores no tienen mucha idea ni de la política israelí ni del conflicto con los palestinos forzosamente tendrás que hacer Hasbarah a otro nivel por dos motivos:
1) al no ser israelí el autor de las criticas, éstas ya no son criticas a la política de su gobierno (como si es el caso de mi colega) y por tanto pierden parte de su lógica: el autor de las mismas deberá ser mucho más cuidadoso porque quizás su desconocimiento de la política israelí pueden llevarle a comenter errores en su análisis.
2) el autor de un blog de Hasbarah hecho desde fuera de Israel se ve obligado a hacer hasbarah a otro nivel más elemental. Muchos de sus lectores tienen una imagen errónea del conflicto palestino.israelí o no tienen ni idea de la política y de la sociedad israelí o de la palestina. Por tanto la hasbarah tendrá que ser en muchos casos a un nivel más elemental y quizás menos critica y más explicativa del por qué de las medidas del gobierno israelí de turno.
Esa es mi opinión. Me gustaría conocer la vuestras para poder debatirlas. De hecho, salvando distancias, ese debate que mantuve con mi colega bloguero de izquierda acerca de la Hasbarah clásica y la critica me recuerda a la situación que yo mismo he vivido acerca de las criticas al nacionalismo catalán y a ERC dentro y fuera de Catalunya. Me explico, mientras vivía en Catalunya, antes de irme a estudiar a Granada, me mostraba muy critico con ERC porque no les veía pragmatismo para ser un partido de gobierno. Nada más constituirse el primer tripartito, en Diciembre del 2003, estando ya en Granada, se lo comenté a mi papi por teléfono. Le dije: estos "hooligans" van a liarla parda... pero posteriormente, en el contexto de la reunión de Carod Rovira con la cúpula de ETA en Perpinyà (Enero del 2004) o en pleno auge de demonización del nacionalismo catalán y del boicot a los productos catalanes por la reforma estatutaria en el lejano ya 2005-2006, vi que había gente, gente inteligente, universitarios, que decían que ERC eran terroristas o nazis (o sea nacionalistas de izquierda o nacional-socialistas). Entonces no pude ser critico - no por falta de ganas, sino porque esas acusaciones eran falsas - e incluso tuve que salir en defensa de ERC y aclarar que ni eran terroristas, ni eran nazis. Que llamarles nazis por ese juego de palabras significaba una falsedad y una banalización del nazismo. Pues algo así les debe ocurrir a la gente que se dedica a la Hasbarah desde la diáspora: en ocasiones pueden estar en desacuerdo con las medidas de Netanyahu pero el clima anti-israelí generalizado les obliga a tener que explicar -que no defender ciegamente y de manera dogmática- esas medidas y entonces su Hasbarah parece más complaciente y acrítica que la que pueda hacer un israelí como mi amigo desde Israel.