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dimarts, 10 de maig de 2011

Pijo alternativo -- Pijo alternatiu

Un pequeño texto sobre la decepción que supuso para mi darme cuenta de que vestir como un heavy no era contracultural, sino una forma de ser un pijo alternativo.

En català: un petit texte sobre la decepció que vaig tenir quan em vaig adonar de que vestir heavy no era contracultural, sinó més bé una forma de ser pijo alternatiu.


Pijo Alternativo.

Autor: Jaume B.

Retrocediendo a los primeros años de mi adolescencia, durante la primera mitad de los años noventa, me gustaban grupos de pop-rock y rock español como Los Inhumanos, Hombres G (ahora me avergüenzo pero entonces con once-doce años reconozco que me gustaban) Héroes del Silencio, Loquillo y los Trogloditas, la Frontera, Los Suaves, Extremoduro, Medina Azahara, Los enemigos, Seguridad Social..., y grupos de rock internacional como Bon Jovi, Europe, Metallica, AC\DC, Pearl Jam, Offspring  y especialmente los grandes idolos musicales del momento, los Nirvana de Kurt Cobain. En esos momentos, también sentía atracción con todo lo que tenía relación con la palabra mágica: rebeldía en cualquiera de sus facetas. Me sentía atraído por el anarco-sindicalismo y hice varias intentonas de leer a Bakunin, aunque quizás en aquellos momentos todavía no estaba lo suficientemente maduro; me peleé cientos de veces con mi padre para poder llevar pendiente y me gustaba vestir de manera alternativa, una combinación entre "grunge" y heavy para disgusto de mi madre...

Asi, con estas credenciales, llegué al instituto. Y para mi fue un cambio brutal pues hasta los dieciséis años estudié en un colegio de monjas, progres, pero monjas al fin y al cabo... Llegar al Instituto fue genial, como un soplo de aire fresco: salir afuera para tomar algo durante el recreo, nadie se metía con tu ropa, ni tenías que quitarte el pendiente al entrar y salir como antes si pasaba en el colegio... Fue un cambio cojonudo. En el Insti me pasé cuatro años: tres acabando el FP de Técnico especialista en Informática de Gestión y otro cursando segundo de Bachillerato (me convalidaron el primero por el morro a pesar de que pasé de ciencias a letras puras, latín y griego incluido) para poder acceder a la Universidad y estudiar mi verdadera vocación, la licenciatura de Historia. Durante mis años de Instituto seguí vistiendo de la misma manera. Quizás el único cambio fue que añadí camisetas con lemas políticos y no sólo musicales. Entre mis camisetas favoritas estaba una negra con el careto del Che Guevara, mi ídolo en aquellos años. Ah, y rastas, hubiera dado media vida por llevar rastas, pero creo que a mis papis les hubiese dado algo en aquellos momentos...

En la Universidad conocí a varios amigos heavies y eso me hizo volver más heavy en la vestimenta, pues ya hacía años que escuchaba grupos como Warlock, Judas Priest, Iron Maiden, Scorpions, Helloween, Pantera, Sepultura, Megadeth, Skid Row,  Barón Rojo, Saratoga, Avalanch, Tierra Santa.. Mayormente el llamado heavy clásico y Trash Metal, aunque tampoco le hacía feos a grupos como Rammstein, Fear Factory o Marilyn Manson.

En esos momentos, coincidiendo con el paso del Instituto a la Universidad, se produjo mi primera desilusión. El hecho de darme cuenta de que escuchar una determinada música no va ligado a una ideología política. Sí, de acuerdo, era muy buenista por mi parte pensar que todo aquel que escuchaba la música que a mi me gustaba tenía que forzosamente sentirse identificado con mis ideas políticas de izquierda de salón o caviar. Esa idea era una gilipollez pero la creía porque todos mis amigos eran mayormente de izquierda y también nos gustaban más o menos los mismos estilos musicales. Además, asociábamos el Techno a los "`pelaíllos" más bien fachillas... Sin embargo, me di cuenta de mi error cuando me di cuenta de que había grupos heavies con letras racistas, xenófobas y de extrema derecha. Si, buscando por internet o leyendo en revistas de música, había descubierto el RAC o Rock Against Comunism... Eso me hizo plantear que la música va independiente de una ideología política y que podía haber grupos de rock de extrema izquierda pero también de extrema derecha. A otros amigos míos le costó más aceptar esa idea... pero al final nos tuvimos que rendir a la evidencia.

Si cuando llegué a Granada todavía albergaba algunas dudas en ese sentido, desaparecieron gracias a los inolvidables ratos pasados con uno de mis grandes amigos de la residencia de estudiantes en la que estuve viviendo durante varios años en Granada. Mi colega era un gran aficionado al black metal, al Doom, al Death Metal y a la música gótica. Me hablaba de sus grupos favoritos como Emperor, Satyricon, Burzum, Mayhem, Anathema, Amon Amarth, Arch Enemy... Y recuerdo que varios días estuvimos charlando de música y en una de esas veladas, entre riffs de guitarras siniestras, ambiente gótico, quejas de las vecinas al conserje y porros de marihuana, estuvimos leyendo varios capítulos de un libro, "The lords of Black metal", y entre ellos uno dedicado a la conexión existente entre los grupos de extrema derecha con el Black Metal y las corrientes neopaganas, con entrevista a Varg Vikernes incluida. Pues bien, Vikernes, el fundador y único miembro de Burzum, es famoso por el asesinato de Euronymous, el bajista de Mayhem, en el Verano de 1993 y por sus conocidas ideas neonazis y neopaganas, nada que ver con la izquierda ni de coña...

Tras esa primera decepción, llegó la segunda. En Granada hay mucha gente peculiar y bohemía (en ese aspecto tiene un parecido con Tel Aviv) pero uno de los colectivos que más rabia me daba era el de los pijos alternativos: rastas (desde las más marranas a las de peluquería), ropa entre hippy o punk, perro (a ser posible esquelético y sin correa), pero con unos móviles de puta madre, sobrados de guita en la cuenta gracias al apoyo económico de los papis, coches también buenos, minivacaciones en la costa del sol rollo playero o en la Alpujarra en plan montaña... Recuerdo que varias amigas mías de la resi iban superalternativas en su manera de vestir pero luego en otros aspectos eran super pijas. La conclusión que saqué es que el vestir así sólo era una pose, una moda y una forma alternativa de pijerío, diferente al pijo de Lacoste y Burberrys de toda la vida pero pijería al fin y al cabo. Y cuando deduje eso, me dije: tú eres igual. Cambia hippy por heavy pero es lo mismo. Te compras camisas y Jerseys de 40-50 euros, la música, las cervecitas en los bares heavies, las entradas (cada año más caras) para ir a los conciertos... Es exactamente lo mismo. No tiene nada de contracultural es otra forma de pijería alternativa, pero de pijería al fin y al cabo. Desde entonces aprecio el heavy metal porque musicalmente me aporta pero ya ni lo veo como algo contracultural ni me burlo de los pijos clásicos porque de forma diferente yo también soy un pijo, un pijo alternativo.

PD . Queda pendiente hablar de mi otra gran decepción, la decepción que he tenido con mis ideales de izquierda en los últimos años, pero eso será en otra ocasión.  

3 comentaris:

A. ha dit...

Una juventud a mar de normal… mira qué dijo Sócrates (me refiero al filósofo de hace 2.400 años, no al primer Ministro portugués): Los jóvenes de hoy sólo buscan el lujo, tienen manías, contadicen a sus padres y no aceptan la autoridad de sus maestros. Me contaba mi profa de latín que Cicerón se quejaba, entre otras cosas, de que la juventud seguía modas absurdas, como por ej. las togas que no eran totalmente blancas.

Por cierto, veo que la música heavy de “Tierra Santa” marcaría los contenidos de tus blogs futuros… ;-)

A.

Myriam ha dit...

Qué bueno y qué recuerdos... Acabas de describir un poco de mi vida, je je, como una década y lo mismo.

Yo también empecé mi época universitaria en Granada, compraba en un Mercadona al lado de ''la casa okupa'' que estaba cerca del piso que alquilamos unas compañeras y yo tras huir de una residencia (no, no nos dio para otro barrio mejor que el de atrás de un estadio abandonado).

El caso, yo con mis pantalones de segunda mano, zapatillas de lona (que no Converse)... justo antes de pagar en efectivo, veo todo un arsenal de productos del supermercado y ''visazo'' al canto de un grupo de los ocupas (con perro sarnoso incluido esperando fuera, ¡pobre animal!).Pero, ¿no deberían comer de lo que hubiesen cultivado?.

Por último y después de las típicas peleas con mi madre por las ''camisetas heavies'' y demás, acabé por deshacerme de ellas al caer en la cuenta de que ''yo no tengo que ir haciendo publicidad de nada ni de nadie''.

PD: Por suerte mi desencanto fue menor al no relacionar la música con la política (sobre todo, en lo que no caí fue en las clásicas imágenes de E. Guevara, siempre me preguntaba ''¿hay algo más contradictorio que ese negocio tan descaradamente capitalista?''), aunque las amistades a veces sí que parecían venir en un mismo saco.

Jaume ha dit...

Estimado A.: Muchas gracias, son geniales las citas de estos clásicos :)

Myriam, el mundo es un pañuelo jeje. No sabía que habías estudiado en Granada. Yo empecé la licenciatura en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona pero a mitad de la carrera obtuve una beca Sicue Séneca y me fui a Granada. Me fui y ya no regresé a Tarragona jeje. Acabé la licenciatura ya como alumno de la UGR y posteriormente proseguí con el doctorado, acabé el DEA y ahora estoy liado con la tesis, sólo que intento acabarla a distancia, desde mi casa pues durante mi último curso no conseguí encontrar trabajo en Granada para costearme los estudios...

El tema de los hippies alternativos con los perros me indigna. Hace tres años redacté un pequeño escrito sobre este tema en el blog:

http://jaume-al-sud.blogspot.com/2008/05/hippies-y-sus-perros-simpata-por-los.html

Una anécdota. una noche de Sábado salí con un amigo para ir a tomar algo al Enano Rojo, en la Calle Elvira, que era uno de nuestros bares habituales. Pues bien, era una noche fría de invierno y con llovizna y cerca del Enano vimos a dos perros de los hippies alternativos atados a un poste mientras los dueños estaban tranquilamente de cervezas en el bar. Los pobres perros pasando frío y ladrando lastimeramente mientras sus dueños disfrutaban tranquilamente de unas cervezas. Me indigné un montón.

Si, al final a mi el vestir heavy también me pareció hacer propaganda y una forma pija de vestir. Solía comprarme ropa heavy en varias tiendas situadas en Pedro Antonio de Alarcón y proximidades jeje. Saludos!

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